martes, 18 de noviembre de 2008


Era día martes, pero era el típico día lunes, cabrón por excelencia. Había despertado 40 minutos tarde, y llegue 30 minutos tarde a mi destino, con una absurda alegría por haber hecho todo en 10 minutos menos. Más que mal, es ese el brillo, se es feliz por estupideces, que de estupidez poco tienen. Una Hora de viaje en metro escuchando la misma canción. Con la mente casi en blanco. Había una sola cosa dando vueltas. No, no es que haya olvidado ponerme pantalones con el apuro, ni nada así. Era algo más. La canción me había llevado a un estado de reflexión alegre. Tenía un sonrisa casi permanente en el rostro, pero en el interior había ese algo en el que pensé todo el rato. Fue uno de esos días, en los que llegas tarde y todos te ven entrar, en verdad me daba lo mismo, ¿Quién no se ha quedado dormido?. El día pasó silencioso, con pocos chistes y sin mucho interés en las conversaciones. El silencio terminó cuando en el paradero pisé un chicle. Ahí me puse a pensar en otras cosas.

viernes, 24 de octubre de 2008

En el escritorio.

Mientras esperaba la respuesta del mensaje que le había enviado, me senté en el escritorio a leer las anotaciones que habían en el. Sonó el celular. "mensaje recibido" leí en la pantalla del aparato. Esa frase me emociono lo suficiente como para quitarme el sueño que tenia a esas horas. ¿a las 1 am, quién no tiene sueño?
"llama gratis al 301 y compra tu bolsa de minutos a sólo..." leí.
Me dí cuenta de que era mejor dormir esa noche.

lunes, 22 de septiembre de 2008

quien dijo que no se podía?

Después de llevar a su camello al veterinario, porque este estaba tomando muy poco agua, sintió la sensación de que lo seguían, empezó a doblar en las esquinas, arrancando de algo que desconocía, se sentía sumamente observado y no era un sensación muy agradable. Entro a una amasandería y espero hasta que esa sensación fue más leve. Al salir, comenzaba a llover suavemente, el camello tendrá frío pensó.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Aquello que es valioso

Era tan valiosa su libertad, la gran riqueza, que estuvo a punto de meterla al banco. (plop)

sábado, 9 de agosto de 2008

Juana, la viejita de 80años.

Mientras la Juana, se movía a 90 kilómetros por hora, respecto a los rieles y durmientes que olvidaba a la distancia, miraba con un recuerdo inefable, que solo podía describirse con su sonrisa, a una pareja de hermanos con una madre cansada, que se movían inquietos en el vagón basto de personas que no se conocían. Juana comenzaba a vestir color plomo, parece que para dejar en el pasado un largo luto viudo que la había echo ver un poco más vieja, estaba solo separada de los niños solo por los hermosos lentes poto de botella que la ayudaban a entender un mundo risueño. Se reía la vieja, tierna, y recordando a su marido, al ver que el niño mayor le decía acompañado de un gesto “tengo tu nariz” y luego de acercar la “nariz” de su hermano a la suya decía “me puse tu nariz”. El niño menor, lo miraba con una cara que evidenciaba su pensamiento “creerá este que soy un invécil?” mientras intentaba con esfuerzo rascarse un ojo por dentro.

jueves, 3 de julio de 2008

Buenos días

Ella nunca supo el favor que le hacia al ser su paciente, el la estudiaba sin que ella se diera cuenta. Cada día era creciente incertidumbre, "nunca se sabe" se le oía decir. nunca se sabe, eso era lo que lo hacia divertido, su paciente era tan desconcertante que el había llegado a apasionarse con su labor. El llegaba a la consulta, se apollaba en el escritorio, escuchaba música con o sin audífonos, ya que la música estaba con el, aunque fuera en la mente, si, el doctor también se había vuelto un poco loco, pero lo suficiente para ser cuerdo al mismo tiempo. como decía, se apollaba y esperaba que su paciente llegara a la consulta, con la vista fija en la nada. lo único que lo mantenía en aquella consulta era su constante mirada de reojo al umbral de la puerta, espectante para ver que peinado llevaba su paciente, y comensar una nueva sesión, pero siempre en secreto. Ella nunca sabría el gran favor que le hacia al llegar. el podía esperarla, mas que mas, si la chica es guapa ¿ a quien le importa que llegue tarde?. una vez que llegaba a el se le olvidaba en seguida, y continuaba la jornada.

lunes, 30 de junio de 2008

wtf

Esperare que pase un perro y seguire su dirección. y asi sali a recorrer las calles. al ver una hoja en el suelo recordó, sin desearlo, pero tampoco con molestia, como hace algun tiempo atras habia visto como caia una hoja en el otoño. el crudo invierno lo habia dejado solo, pero no le importaba era en verdad un buen recuerdo ese de las ojas. depronto se hayo en una plaza, donde habia estado antes, volvio a recordar, pero esta ves intento arrancar, asique caminó mas rápido.
Es cosa de desos dije, para mi era un capricho, que se caeria como una hoja. eso lo puso mas tranquilo. volvio a su casa, y jugue con mi perro un rato.